El objetivo del contingente portugués,
al igual que el de la mayoría de los países europeos de la época es, buscar una
ruta a las Indias, para abastecerse de especies, tan importantes en la época.
De esta manera, llega a uno de los puntos africanos más meridionales: un cabo
que les permite doblar para adentrarse en el Océano Índico, y dadas las
condiciones meteorológicas difíciles que imperaban en ese momento, lo llaman El
Cabo de las Tormentas.
Luego de conocerse el hallazgo de
Bartolomeu Dias, el rey de Portugal Juan II celebra el hecho y renombra el lugar
como el Cabo de Buena Esperanza. El nombre no es antojadizo, debido a que de
verdad representaba la esperanza de encontrar la tan ansiada ruta hacia las
Indias.
El Cabo de Buena Esperanza es muy
visitado por los turistas debido a que, en su parte más alta, se puede observar
donde se juntan los océanos Índico y Atlántico. Por eso le llaman el lugar
donde termina el mundo.
Llamado posee inumerables
barcos y maquinaria abandonada.. El Cabo fue abandonado debido a que el faro
que iluminaba su costa era insuficiente y resutaba peligroso.





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